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domingo, 5 de abril de 2015

Víbora hocicuda (Vipera latastei)

La víbora hocicuda es la más abundante de las víboras de la península Ibérica, donde también están presentes la víbora áspid y la víbora de seoane. Su distribución abarca toda la península a excepción de la franja norte. Documentada también en el norte de Africa. 






El tamaño medio de un ejemplar adulto oscila entre los 50-70 cm. Su tonalidad suele ser gris con una banda dorsal oscura en zigzag.

  



La cabeza triangular y las pupilas en forma de raya vertical son característicos a las víboras. En el caso de esta especie, el distintivo fundamental es el apéndice levantado en la punta de la nariz; éste es el que le da el nombre de hocicuda.





La podemos encontrar tanto en robledales, como encinares y bosques de coníferas, siempre y cuando haya rocas o se trate de un terreno pedregoso. Para simplificar, se podría decir que tienen predilección por las piedras y  el matorral.





Se trata de animales ovovivíparos (los huevos se mantienen en el interior de la hembra hasta que eclosionan las crías ya formadas), que suelen vivir entre 11 y 14 años, dependiendo del sexo (11 años los machos).





Su alimentación se basa en roedores, reptiles y otros pequeños vertebrados. Esto le hace ser un animal con hábitos diurnos, aunque en días de mucho calor puede variar su actividad y moverse incluso de noche. 




Las picaduras de víbora en España rondan las 2000 anuales, de las cuales, menos de 5 son mortales. La reacción alérgica y las circunstancias personales de salud de la persona mordida son más determinantes que la propia peligrosidad del veneno. Si sufrimos una mordedura de Vipera latastei, víbora hocicuda, o de cualquier otra víbora, no hay que hacer torniquetes fuertes, ni cortar, ni succionar, ni nada de lo que vemos en las películas. Lo mejor es inmovilizar el miembro practicando un suave torniquete –debe permitir el paso de un dedo por debajo- y trasladar a la víctima a un centro sanitario. El dolor intenso va acompañado de inflamación que alcanza su máximo a las 48 horas. Pero en cualquier caso, no se trata de un veneno fulminante, por lo que salvo complicaciones derivadas de la salud del afectado, es perfectamente factible acudir a un centro sanitario para aplicar el tratamiento adecuado.

sábado, 25 de octubre de 2014

Eslizón ibérico (Chalcides bedriagai)


Lagarto de pequeño tamaño, con una cabeza pequeña, triangular, ensanchada y con hocico redondeado. Cuerpo corto y grueso de sección redondeada o cuadrangular, recubierto de escamas lisas y brillantes. Extremidades pequeñas, cola de sección circular de menor longitud que el cuerpo. Especie con dimorfismo sexual, las hembras son de mayor tamaño, la coloración puede ser de pardo-amariollenta a olivaceo, con el vientre de coloración blanquecina o amarillenta.




Es una especie endémica de la Península Ibérica y se distribuye en la mayor parte de ella, excepto en el extremo norte (Cordillera Cantábrica, Asturias y País Vasco). Por el oeste alcanza las zonas costeras del sur de La Coruña. Existen poblaciones insulares tanto en el Atlántico (Islas Cíes, Isla de Ons, Isla de Sancti Petri), como en el Mediterráneo (islas del Mar Menor e Isla de Tabarca).




Al ser una especie en general escasa, con una distribución muy localizada y vinculada a determinados hábitat, cualquier modificación de estos provocan la desaparición de toda la población. Las poblaciones insulares y costeras son las que están más amenazadas por la excesiva presencia humana y sus consecuencias (incendios, captura ilegal, destrucción de hábitat, etc.) y la presión urbanística en las costas tanto mediterráneas como atlánticas, hacen temer por su conservación.




La práctica totalidad de su área de distribución se encuentra dentro de la región bioclimática mediterránea y en las zonas más frescas, sudoeste de Galicia, sur de Cantabria y norte de Burgos, siempre ocupa áreas muy térmicas.

Necesita una serie de requerimientos básicos, suelos (preferentemente arenoso o terroso), abundantes refugios (piedras, raíces y hojarasca) y orientación (solanas termícas), cuya falta o escasez pueden limitar su presencia.



Distribución geográfica